BackHomePet
Gatos

El gato siamés, una de las razas felinas más antiguas

Una de las razas felinas más antiguas del mundo, con orígenes en la antigua Siam y un perfil físico inconfundible por sus ojos azules y su patrón colorpoint. Conviene conocer sus exigencias antes de incorporarlo a la familia.

Avatar de Ana
Ana
27 de mayo de 2026
Gato siamés

Pocas razas felinas resultan tan inmediatamente identificables como el siamés. Lo delatan sus ojos azules intensos y el característico patrón colorpoint, que oscurece las orejas, el hocico, las patas y la cola sobre un cuerpo más claro. Bajo ese nombre conviven en realidad dos perfiles distintos, el siamés moderno y el tradicional o Thai, que comparten linaje pero presentan diferencias morfológicas notables y una popularidad similar entre las familias españolas.

Para encontrar sus orígenes hay que viajar a la antigua región de Siam, la actual Tailandia. La monarquía local los valoraba por su porte y por su utilidad como guardianes de los palacios, donde se apostaban en las columnas próximas al trono. La llegada de la raza a Europa data de finales del siglo XIX, cuando el rey de Siam regaló al consulado británico en Bangkok dos crías. Fue una de las primeras razas reconocidas por las grandes asociaciones felinas, con reconocimiento temprano en CFA en 1906 y presencia en FIFe desde su fundación en 1949.

El físico del siamés combina elegancia y musculatura. Los machos pesan entre tres y cinco kilos y las hembras suelen quedarse por debajo de los tres, con un cuerpo esbelto, patas largas y una cabeza fina. El manto, corto y de textura sedosa, sigue el clásico patrón colorpoint: el ejemplar nace prácticamente blanco y va oscureciendo orejas, hocico, patas y cola a medida que crece. Esa pigmentación particular se explica por la baja producción de melanina, una forma parcial de albinismo.

El carácter, la alimentación y las enfermedades hereditarias del siamés

Dentro de la raza coexisten dos perfiles físicos. El siamés moderno, también llamado oriental, presenta un cuerpo más alargado, una cabeza marcadamente triangular y orejas grandes. El siamés tradicional, o Thai, tiene un porte más redondeado, el hocico más corto y unas orejas anchas en la base. La esperanza de vida de ambos ronda los catorce años, una cifra alta para una raza pura.

El carácter es uno de sus rasgos distintivos. Se considera una raza especialmente sociable y vinculada a sus humanos, hasta el punto de buscar protagonismo en la vida cotidiana del hogar. Su inteligencia facilita el adiestramiento, siempre que se trabaje con refuerzo positivo y nunca con técnicas coercitivas. Acepta sin problemas la convivencia con otros ejemplares de su misma raza y, con el entrenamiento adecuado, también el paseo con arnés. Es un gato exigente con la compañía.

En cuanto a los cuidados básicos, el manto corto y la ausencia casi total de pelo interno simplifican mucho el aseo. Basta con un cepillado regular para retirar el pelo muerto. Esa misma característica obliga, sin embargo, a mantener una temperatura adecuada en casa, evitar las corrientes de aire y secar bien al gato después de un baño o de una salida con lluvia, porque el animal pierde calor con facilidad.

La alimentación del siamés no presenta exigencias particulares. La base la forman un pienso seco de calidad y la comida húmeda complementaria, con preferencia por las fórmulas sin conservantes, aditivos ni potenciadores de sabor. La hidratación merece atención específica: como el siamés busca con frecuencia los sitios cálidos, necesita disponer siempre de agua fresca y limpia, que conviene cambiar varias veces al día. Un bebedero amplio o una fuente facilita esa renovación constante del líquido.

El siamés no se considera una raza especialmente enfermiza, aunque la selección genética acentúa algunas patologías oculares hereditarias. Las más documentadas son la atrofia progresiva de retina, el estrabismo y el nistagmo, alteraciones que conviene vigilar mediante revisiones veterinarias periódicas. Con un control adecuado y los cuidados básicos descritos, el siamés alcanza con frecuencia los catorce años en plena forma y se convierte en una compañía especialmente fiel para quienes valoran un gato comunicativo y exigente con el cariño.

Compartir artículo

¿Has perdido tu mascota?

Publica una ficha gratis ahora y avisaremos a la comunidad de tu zona.

Publicar mi mascota →