Los veterinarios especializados en medicina felina calculan que al menos cuatro de cada diez consultas que reciben tienen que ver con gatos cuyo comportamiento ha cambiado sin causa médica aparente. El patrón se repite con variaciones mínimas: el animal ha dejado de comer, se esconde debajo de la cama durante horas, araña los muebles con una insistencia nueva o ha empezado a orinar en el sofá, y los propietarios llegan convencidos de que algo le duele cuando en realidad lo que le ocurre es que está estresado.
¿Por qué se estresan los gatos? La respuesta tiene mucho que ver con la forma en que perciben su entorno. A diferencia de los perros, que toleran cambios con relativa facilidad, los felinos construyen su equilibrio emocional sobre la estabilidad del territorio. Cada rincón de la casa tiene para el gato una función asignada, desde la zona de descanso hasta el punto exacto donde coloca las patas para vigilar la calle desde la ventana, y cualquier alteración de ese mapa interno, por insignificante que parezca al propietario, puede desencadenar una respuesta de ansiedad.
Una mudanza, la llegada de otro animal, unas obras en el edificio o algo tan sutil como cambiar el ambientador del salón bastan para activar el problema. Investigadores del departamento de Etología Clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona documentaron que el 62 % de los gatos que mostraban conductas compulsivas de lamido habían sufrido algún cambio ambiental en las cuatro semanas anteriores al inicio de los síntomas, un dato que confirma lo que los especialistas en comportamiento felino llevan años sosteniendo en sus publicaciones.
Los síntomas que los propietarios confunden con caprichos o con mala educación son en realidad respuestas fisiológicas
¿Cómo distinguir a un gato estresado de uno que simplemente está de mal humor? Los veterinarios señalan varios indicadores que, cuando aparecen juntos o persisten más de una semana, deben tomarse en serio. La pérdida de apetito es el primero y el más evidente. Un gato sano que de pronto rechaza la comida durante dos o tres días seguidos no está siendo selectivo con el sabor del pienso, está expresando un malestar que su organismo traduce en inapetencia y que, si se prolonga, puede provocarle una lipidosis hepática, una acumulación de grasa en el hígado potencialmente mortal en felinos.
El lamido compulsivo es otra señal frecuente. El gato se acicala de forma obsesiva hasta arrancarse el pelo en zonas del abdomen, las patas traseras o los flancos, dejando parches de piel enrojecida que muchos propietarios atribuyen a una alergia. El marcaje con orina fuera de la bandeja sanitaria completa la tríada clásica de síntomas: el animal no está protestando ni vengándose de nada, sino perdiendo el control de una conducta que en condiciones normales ejecuta de forma automática.
¿Qué se puede hacer antes de recurrir a la medicación? Los veterinarios especializados en comportamiento felino coinciden en que el primer paso es identificar el desencadenante y, si es posible, eliminarlo. Cuando eso no basta, las feromonas faciales sintéticas, que se comercializan en difusores eléctricos y en spray, replican las señales químicas que el propio gato utiliza para marcar las zonas seguras de su territorio. Diversos ensayos clínicos han registrado una reducción del marcaje con orina superior al 40 % en gatos que convivían con esos difusores durante al menos tres semanas, sin necesidad de combinarlos con fármacos ansiolíticos.
El enriquecimiento ambiental también importa. Rascadores verticales, estantes a distintas alturas que permitan al gato desplazarse sin tocar el suelo, comederos interactivos que le obliguen a resolver un pequeño puzzle antes de acceder a la comida y sesiones diarias de juego con cañas o plumas son herramientas que los etólogos consideran tan eficaces como cualquier tratamiento farmacológico. La clave, según insisten los especialistas, es que el propietario entienda que un gato no se estresa por capricho y que cada señal de alarma ignorada hoy se convertirá en un problema de salud más difícil y más caro de resolver mañana.